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Pautas para combatir la deserción en la educación superior

      
Fuente: Shutterstock

El experto internacional en reformas y transformación de la educación superior, el Dr. Jamil Salmi, elaboró un documento titulado "Combatir la deserción en la educación superior: lecciones a partir de la experiencia internacional",  en el que trata el tema de la deserción en la educación superior poniendo el foco en los factores que influyen en este fenómeno  y en acciones que se vienen llevando adelante en distintas partes del mundo para intentar hacerle frente a esta realidad. Un documento para la reflexión y para tomar nota de ideas e iniciativas para hacer frente a una problemática mundial.

 

A continuación, los invitamos a conocer más sobre este documento. 

 

El porqué del problema

La razón fundamental de la deserción a nivel de políticas, tanto nacionales como por parte de las instituciones de educación superior, es la concentración de políticas de desarrollo demasiado centradas en la búsqueda de incrementar la tasa de cobertura sin tener en consideración los diferentes tipos de estudiantes que ingresaban con características y niveles de preparación muy diversos.

La deserción, más que un fracaso del estudiante, es un claro indicador de una falla en el sistema que engloba a la educación superior, incluidas las instituciones donde se presentan altas tasas de abandono.

 

Datos sobre el fenómeno de la deserción para poner en perspectiva

En Estados Unidos se estudió mucho esta problemática y se estima que unos 400.000 estudiantes abandonan la universidad cada año. Más del 40 por ciento de los estudiantes estadounidenses que comienzan programas de cuatro años no obtienen su grado en seis años. En los llamados "community college", solo el cincuenta por ciento obtiene su título. Pero además, según publica el informe, cuando se estudia la deserción vinculada al nivel socio-económico de los estudiantes, medidos por los niveles de ingresos de la familia, se observa que un estudiante de una familia cuyo ingreso está en mas de US$ 90.000 tienen una probabilidad de uno entre dos de graduarse de un pregrado a los 24 años de edad, mientras para aquellos jóvenes que pertenecen a familias cuyos ingresos son menores a US$35.000 la probabilidad se reduce a uno en 17.

En Europa, la tasa de deserción oscila entre el 20% y el 55%, acentuada por los grandes procesos migratorios y la crisis financiera. Por su parte, en América Latina, donde las desigualdades sociales son tan marcadas, las altas tasas de deserción figuran entre el 40% y el 70% a lo largo de la región. 

Para continuar analizando el por qué de esta problemática y analizar qué se viene haciendo para combatirla, es importante entender que las causas de la deserción no corresponden a un solo factor, sino a una combinación de varios. 

Factores de mayor incidencia en la deserción

 

Factores socioculturales:  existen prejuicios por parte de las familias y las comunidades que se saben en inferioridad de condiciones que motivan la creencia de que no van a poder culminar sus estudios, provocando una baja autoestima.

Factores estructurales: la pobreza, clase o raza provoca presiones y necesidades que dificultan la continuidad de los estudios. Esta realidad también repercuten en la calidad de la educación superior que recibieron. Este último punto es muy importante, ya que pasada la barrera del desinterés o de creer que la universidad es solo para ricos, aquellos que quieren incursionar en la educación superior se enfrentan a carencias en su formación que hacen el camino aún más difícil.

Factores políticos: relacionadas con la falta de políticas transversales y disminución de presupuestos para promover por ejemplo, becas.

Factores institucionales: prácticas institucionales que no apoyan al estudiante, sistemas de evaluación inadecuados, falta de prácticas que promuevan la integración de los estudiantes entendiendo la heterogeneidad que existe y falta de reconocimiento a los estudiantes con discapacidad, entre otras.

Factores personales: relacionados a problemas de salud, cuidado de los hijos, necesidades de trabajar, de influencia de la familia, etc.

Factores de aprendizaje:dificultades para el aprendizaje y carencias con las que se finaliza la educación secundaria producto de la baja calidad de la educación que reciben. Este factor termina repercutiendo en dificultades para ingresar a la universidad y/o aguantar el ritmo en el caso de quienes ingresan.

 

 

Programas y acciones concretas para combatir la problemática

Hay distintos modelos que tienen por objetivo atacar la problemática en distintas etapas. Puede ser por ejemplo de forma temprana, antes de que finalicen los estudios secundarios; para preparar el ingreso a la universidad; o durante su estancia en la universidad para evitar el abandono.  A continuación veremos algunas iniciativas que se han llevado adelante en distintas partes del mundo.

 

Tutorías

Consiste en el trabajo de tutores que dan apoyo en materias específicas ayudando a prepararse de mejor forma para los exámenes de finalización de la educación superior así como para estudiar una carrera universitaria. En Sudáfrica, por ejemplpo, existe el programa "Teachout" donde estudiantes voluntarios de la Universidad de Ciudad del Cabo concurren a escuelas de bajo rendimiento en zonas carenciadas dando apoyo, en distintos grados, en la enseñanza de materias como lengua o matemática, intentando trabajar en lugares donde existe cierto vacío de conocimiento o falencias en la formación.

 

Preparación de exámenes de ingreso

En india existe un programa llamado "Super 30", financiado por privados, que seleccionan a 30 estudiantes de bajos recursos y los prepara para el examen de admisión de un prestigioso instituto como es el Instituto Indio de Tecnología (IIT).

 

Desarrollo de habilidades en lenguaje y tecnología

Además de los déficit en lenguaje y matemática producto de la calidad de la educación percibida, también hay falencias en el desarrollo de habilidades en el uso de tecnologías. hecho que repercute en la búsqueda y acceso a la información que terminan siendo una barrera que impide el acceso a múltiples oportunidades. En Sudáfrica, por ejemplo, existen programas que preparan y capacitan a estudiantes desfavorecidos ofreciendo formación en materias pertinentes a los estudios que interesan a las personas o en los que presentan carencias, además de alfabetizarlos en materia informática.

 

Exposición temprana al mundo universitario

Se trata de programas que procuran la exposición temprana a los estudios universitarios y al medio ambiente de la universidad.  Pueden ser particularmente efectivos en estudiantes universitarios provenientes de familias en las que nadie fue a la universidad y no conocen por completo qué implica ir a la universidad y qué oportunidades ofrece.

En Canadá por ejemplo, la Asociación de Westview en cooperación con el Consejo Escolar del Distrito de Toronto creó el Programa de Experiencia Avanzada de Crédito en Canadá, que ofrece a jóvenes de bajos ingresos  la oportunidad de participar en cursos de doble inscripción en la Universidad de York y Seneca College (community college), donde los estudiantes seleccionados pasan un semestre en un curso introductorio a la universidad exponiéndolos a la educación superior dentro de un entorno estructurado y de apoyo, construyendo así la confianza en los estudiantes que de otro modo no han considerado la universidad como un objetivo alcanzable.

También existen en países como Alemania, China, Filipinas, Finlandia, y Tailandia lo que se conoce como "escuelas campus", que son escuelas primarias y/o secundarias desarrolladas y gestionadas por la propia universidad. Estas escuelas están dentro del campus universitario permitiendo que los estudiantes tengan contacto directo con las instalaciones y los recursos de la universidad.

Los programas de verano  previos a la entrada a la universidad también son una herramienta que ayuda a facilitar la transición entre la educación secundaria y superior. En la Universidad de Virginia en EEUU, el programa de becas Rainey invita a los estudiantes de bajos ingresos que han sido aceptados en la institución para participar en un programa de verano de 9 semanas para aclimatarse a la institución. Los estudiantes, durante ese tiempo, viven en residencias estudiantiles en el campus, y toman dos cursos de la universidad con el fin de empezar a obtener un título oficial en la institución. Los estudiantes también están conectados con un mentor dentro de sus pares y participan en talleres sobre técnicas de estudio, tecnología y otros temas relevantes durante todo el verano.

 

 

Sensibilización, motivación y difusión de información: otros aspectos clave

 

Los estudiantes miembros de familias o de comunidades que historicamente no han tenido acceso a la educación superior no están expuestos a las posibilidades y oportunidades que ofrecen los estudios avanzados. Por lo tanto, generar conciencia sobre las bondades de la formación superior e incentivar la predisposición a querer  inscribirse es un proceso en el que se debe trabajar.

En Escocia por ejemplo, existe el Programa Top-Up, dirigido a estudiantes de 5° y 6° grado de una región que presenta una baja tasa de participación en la educación universitaria, donde se realizan talleres en escuelas donde se dan a conocer las oportunidades que representa estudiar una carrera.

Otra iniciativa es el Programa de Jóvenes Embajadores de Oxford en el Reino Unido, que selecciona a un grupo de estudiantes provenientes de familias en las que ninguno de sus integrantes accedió a la educación superior y se les brinda la oportunidad de participar en un programa de 4 años de duración en el que los estudiantes concurren entre 3 y 4 veces al año a la Universidad de Oxford para interactuar con estudiantes, participar de talleres, conferencias, y otras actividades con el objetivo de sensibilizar y generar interés.

 

Costos de la educación: un obstáculo importante

 

La obtención de fuentes de ayuda financiera puede ser especialmente difícil para los estudiantes procedentes de entornos desfavorecidos. En varios países se implementan las becas como forma de incentivar, aunque hay distintos tipos de becas.

En países como México o Chile existen programas de becas basadas en la necesidad, como el Programa Nacional de Becas para la Educación Superior (PRONABES) en México que otorga subsidios mensuales por hasta 5 años,  o el programa de becas Premio Padre Hurtado de la Pontífica Universidad Católica de Chile que cubre la matrícula de forma completa, dirigido a estudiantes que han mantenido un excelente rendimiento académico en la escuela secundaria y que lograron altas puntuaciones en los exámenes de ingreso.

Los créditos educativos también son una herramienta muy utilizada.  Según el documento elaborado por Salmi, un estudio realizado por la Universidad de los Andes en Colombia, los estudiantes con crédito educativo tienen una probabilidad menor en 28% de abandonar los estudios en comparación con aquellos que no son beneficiarios de crédito pero tenían condiciones y características similares. En este país existe un programa impulsado por el Ministerio de Educación llamado Ser Pilo Paga,  donde los jóvenes de bajos recursos con buen desempeño académico en sus estudios de secundaria y con altos promedios en la prueba estandarizada que se realizan en todo el país para el ingreso a la universidad, obtienen un crédito condonable para estudiar en una universidades pública o privadas acreditadas como de alta calidad. El crédito cubre el costo de la matrícula y del sostenimiento durante la carrera. El reembolso o no del crédito está supeditado a que el estudiante obtenga o no el título universitario para el cual se matriculó.

 

Alertas para detectar la posibilidad de deserción

Con el fin de evitar el abandono de los estudiantes, en Estados Unidos están implementando el análisis de datos mediante big data, para seguir la huella digital de los estudiantes y detectar cambios de hábitos y de comportamiento vinculados a dificultades académicas para poder ayudarlos antes que sea tarde.

 

 

Según publica el experto Jamil Salmi en este documento, educar a las familias sobre la importancia de acceder y finalizar la educación superior es esencial para mejorar la transición de la secundaria a la educación superior.  Es clave darle mucha importancia a la participación de las familias en las intervenciones ya que es reconocido que los miembros de la familia influyen mucho en las aspiraciones de sus hijos hacia la educación superior.

 

A continuación te invitamos a descargar el documento "Combatir la deserción en la educación superior: lecciones a partir de la experiencia internacional".



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